iPod mini: muerte y resurrección


En julio de 2005 me compré un asequible iPod mini en plena Quinta Avenida de Nueva York. El deseo de comprarlo surgió, en parte, por la frustación causada por otros reproductores de MP3 que no tuvieron un final feliz[1]. Estaba la mar de contento con el aparato, aún más al verlo expuesto ni más ni menos que en el Museum of Modern Art como ejemplo de buen diseño, junto al bolígrafo BIC.

Como es costumbre, con los meses Apple presentó modelos nuevos para que el mío pareciera obsoleto. A mi me daba igual si en tu iPod se podía ver la portada del disco, ¡ya ves tú que gran avance! Pero algo sucedió, a finales de 2007 la batería empezó a fallar llegando a durar mucho menos de las 18 horas de reproducción prometidas. La batería recargable se estaba muriendo. Ojalá fuera tan sencillo cambiar la batería de un iPod como si fuera un teléfono móvil, pero no.

Ante la imposibilidad de cambiar la batería hice lo que Apple quería, me compré otro diferente. Pasados tres años, ya a mediados de 2010, descubrí algo interesante. En internet había multitud de manuales para reemplazar la batería de todo tipo de iPods. "Nunca es tarde" me dije, y pedí una pequeña que llegó a los pocos días. Cambiar la batería no fue difícil, pero sí lo fue abrir el dispositivo sin dañarlo.

¿El resultado? Estupendo. No sólo ha recobrado la vida, si no que ahora dura más que en sus tiempos mozos. Hasta 24 horas de reproducción. Esta pequeña historia sirve de ejemplo de como la obsolescencia planificada[2], omnipresente hoy en día, puede ser contrarrestada con un poco de maña y la ayuda de Internet. Sólo tienes que buscar.


Un iPod edición limitada
A todo esto, me enteré que mi iPod puede ser considerado una "rareza" dentro de lo que cabe por dos razones:
  • La primera es que perteneció a la gama iPod mini 2ª Generación que es la que menos duró en el mercado hasta el momento, apenas 4 meses, ya que fue reemplazado por el iPod nano en septiembre de 2005.
  • El segundo motivo es un tanto extraño. Resulta que mi iPod no es de Apple propiamente dicho, si no de HP. Por aquel entonces HP decidió comercializar iPods con su nombre en EE.UU., el mío era iPod mini+HP. A su vez, Apple hacía lo mismo usando exactamente los mismos dispositivos. La única diferencia era la presencia del logo de HP en la parte trasera.

[1] El primero tenía 32 MB de memoria (máximo 6 canciones) y el segundo se me cayó al váter.
[2] Jartana recientemente publicó un tuit con un enlace a un documental muy interesante sobre el tema.

6 comentarios:

1/17/2011 08:17:00 AM Aitana

uala! ¿De cuánta capacidad es el resucitado?

1/17/2011 06:14:00 PM Juan

Es de 6GB, unas 1.500 canciones. Me basta con eso. Hay algún briconsejo para aumentar la capacidad pero eso ya es para ingenieros de verdad.

1/22/2011 10:56:00 AM Airin Takanawa Custer

Fixechín!! Mi nuevo súper ipod y mi blog necesitan de tu help!! Dichosa tecnología! con lo bien que estaba yo con las casetes...

1/22/2011 09:12:00 PM Juan

Pues ya sabes. Para lo del iPod, mejor será que te ayude el amigo informático. Si no, haz como Anamari y llévale todo el ordenador al técnico diciendo "la he liao parda".

Para lo del blog, envíame un email y charlamos :)

1/27/2011 02:41:00 PM Señor Werty

La verdad es que esperamos poco a ver si la mayoría de las cosas tienen arreglo, vamos y compramos otro nuevo, pero claro, nos los venden tan bonitos y creemos que nos hacen tanta falta que es dificil resistirse, la culpa es del Sr. Jobs.

Sau2

1/27/2011 03:02:00 PM Juan

En efecto. Nos muestran los caramelos pero al final somos nosotros los que compramos

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